El pasado domingo, 40 jóvenes de entre 12 y 21 años llegaron al Museo Arqueológico de Alicante sin saber exactamente qué les esperaba.
Una misión. Un misterio. Un tiempo limitado.
Así comenzaba Operación MARQ, una actividad diseñada para convertir durante unas horas las salas del museo en un escenario de investigación, observación y descubrimiento. Lo que los participantes todavía no sabían era que aquella experiencia sería también la puerta de entrada a uno de los nuevos proyectos de ALASAC para este curso: ALASAC Film Lab 2026/2027.
A lo largo de la mañana, los diferentes equipos recorrieron distintos periodos históricos del MARQ, desde la Prehistoria y la Cultura Romana hasta épocas más recientes. Pero esta vez no se trataba simplemente de observar las piezas expuestas.
Había que mirar de otra manera.
Los jóvenes tuvieron que buscar pistas, hacerse preguntas, interpretar información, discutir posibilidades, tomar decisiones y resolver diferentes retos en equipo.
Poco a poco fueron apareciendo también conceptos propios del lenguaje audiovisual: la mirada, el plano, la luz, el sonido, la acción o la forma en la que una historia puede construirse y contarse.
Porque detrás de Operación MARQ había una pregunta mucho mayor:
¿Qué ocurre cuando dejamos de ser espectadores y nos convertimos en quienes tienen que contar una historia?
El comienzo de ALASAC Film Lab
Al finalizar la actividad llegó la sorpresa.
Operación MARQ había sido solamente el primer paso de un proyecto que acompañará a nuestros jóvenes durante todo el curso: ALASAC Film Lab.
En colaboración con Artesanos de la Imagen, los participantes van a afrontar un reto real: crear un documental desde cero.
No recibirán una película ya diseñada para limitarse a ejecutar determinadas tareas. Tendrán que recorrer todo el proceso: descubrir qué quieren contar, investigar, desarrollar ideas, escribir, organizarse, tomar decisiones, grabar, equivocarse, resolver problemas y transformar todo ese trabajo en una pieza audiovisual.
Durante el proyecto podrán acercarse a ámbitos muy diferentes de una producción:
investigación, guion, entrevistas, dirección, dirección de arte, fotografía, cámara, interpretación, sonido, música, producción, edición y comunicación.
Esto permitirá que cada participante pueda descubrir qué tareas le interesan más y en cuáles puede aportar al equipo.
Porque no todos tienen que querer ponerse delante de una cámara. Algunos disfrutarán imaginando una historia; otros investigando, organizando, componiendo música, grabando sonido, diseñando una escena, manejando una cámara, editando imágenes o pensando cómo presentar el resultado.
Todas esas aportaciones serán necesarias para construir el proyecto final.
Aprender haciendo
ALASAC Film Lab parte de una idea muy sencilla:
hay aprendizajes que solo aparecen cuando tenemos que hacer algo de verdad.
Crear un documental significa enfrentarse a problemas para los que no siempre existe una única respuesta correcta.
Habrá ideas que funcionen y otras que tengan que descartarse. Habrá que ponerse de acuerdo con otras personas, repartir responsabilidades, defender propuestas, escuchar opiniones diferentes y cambiar de estrategia cuando algo no salga como esperábamos.
Precisamente ahí se encuentra una parte fundamental del proyecto.
El cine y la creación audiovisual serán el hilo conductor para trabajar competencias como:
- creatividad y pensamiento crítico;
- comunicación y capacidad para expresar ideas;
- cooperación y trabajo en equipo;
- planificación y organización;
- autonomía y responsabilidad;
- toma de decisiones;
- resolución de problemas;
- tolerancia a la frustración y adaptación ante los imprevistos;
- confianza para aportar las propias capacidades a un proyecto colectivo.
Queremos crear un espacio en el que los jóvenes puedan experimentar, asumir retos y descubrir capacidades e intereses que quizá todavía no conocen.
No se trata de hacerlo todo perfectamente.
Se trata de aprender a avanzar cuando las cosas no salen a la primera.
Un proyecto en el que cada talento cuenta
Una producción audiovisual necesita perfiles muy diferentes.
Necesita a quien tenga una buena idea, pero también a quien sepa convertirla en un plan. A quien disfrute investigando y a quien sea capaz de formular una buena pregunta. A quien tenga sensibilidad para una imagen, para la música o para el sonido. A quien se atreva a hablar delante de una cámara y a quien prefiera organizar todo lo que ocurre detrás de ella.
Por eso ALASAC Film Lab quiere ser también un espacio de descubrimiento personal.
Cada joven podrá probar diferentes áreas y comprobar dónde se siente más cómodo, qué despierta su curiosidad y qué puede aportar al grupo.
Para los participantes de mayor edad, además, será una oportunidad para acercarse de forma práctica a competencias y disciplinas que pueden tener continuidad en su futuro académico o profesional.
Pero el proyecto no pretende formar cineastas.
Pretende utilizar un proyecto audiovisual real para aprender haciendo, convivir, colaborar y descubrir talento.
De octubre a junio: una historia construida entre todos
Durante los próximos meses los participantes irán recorriendo las diferentes fases necesarias para construir su documental.
El proceso seguirá un recorrido que comenzó ya en el MARQ:
OBSERVA → PIENSA → INVESTIGA → CREA → GRABA → CUENTA
Desde las primeras ideas y la investigación hasta el guion, las entrevistas, la producción, el rodaje, el sonido, la música, la edición y la comunicación final.
Además, las distintas etapas del proyecto estarán representadas mediante un sistema de pins de logro, que permitirá visualizar todo el camino recorrido y los aprendizajes adquiridos durante el curso.
El objetivo será llegar al final con un documental creado por los propios participantes y poder compartir juntos el resultado.
Pero probablemente lo más importante no será solamente la película.
Será todo lo que haya sucedido para conseguir hacerla.
Las ideas que tuvieron que cambiar. Los problemas que hubo que resolver. Las conversaciones para llegar a un acuerdo. Las habilidades que alguien descubrió que tenía. Las cosas que inicialmente parecían difíciles y terminaron consiguiendo. Y, sobre todo, la experiencia de comprobar que personas con intereses y capacidades diferentes pueden construir algo mucho mayor cuando trabajan juntas.
Todavía puedes unirte a ALASAC Film Lab
Aunque el proyecto ya ha comenzado con la actividad de presentación en el MARQ, todavía pueden incorporarse nuevos participantes.
ALASAC Film Lab está abierto a socios y socias de ALASAC a partir de aproximadamente 10-12 años, en función de su madurez, intereses y ganas de participar en una experiencia de este tipo.
No es necesario tener conocimientos previos de cine, fotografía, edición o producción audiovisual. Lo importante es tener curiosidad, ganas de aprender, crear, probar cosas nuevas y formar parte de un equipo.
Hay espacio para perfiles e intereses muy diferentes: jóvenes que disfrutan escribiendo, investigando, grabando, actuando, organizando, haciendo fotografías, trabajando con sonido o música, editando o simplemente quieren descubrir qué parte del proyecto les atrae más.
